- Las jubilaciones de autónomos se disparan: de 55.600 en 2023 a cerca de 80.000 previstas en 2028.
- UPTA advierte de que en torno a 224.000 autónomos podrían jubilarse entre 2026 y 2028, situando al RETA ante un auténtico abismo demográfico.
Madrid, 13 de octubre de 2026. La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA España) alerta del profundo cambio demográfico al que se enfrenta el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). El aumento sostenido de las jubilaciones durante los últimos años y las previsiones para el próximo trienio plantean un serio desafío para la continuidad de miles de actividades económicas, especialmente en los sectores tradicionales y los municipios rurales.
Según los datos oficiales de altas de pensiones de jubilación del RETA, en 2023 se registraron 55.563 nuevas jubilaciones, una cifra que aumentó hasta las 60.583 en 2024 y las 64.267 en 2025. En apenas dos años, el número de nuevas jubilaciones ha crecido un 15,7 %, con 8.704 más que en 2023.
Las proyecciones elaboradas por UPTA, tomando como referencia esta evolución y aplicando una tasa de crecimiento anual compuesto del 7,55 %, sitúan las nuevas jubilaciones en torno a 69.100 en 2026, 74.300 en 2027 y cerca de 80.000 en 2028. De mantenerse esta tendencia, en torno a 224.000 trabajadores autónomos podrían acceder a la jubilación entre 2026 y 2028, una cifra equivalente al 6,4 % de los afiliados actuales al RETA.
El RETA se enfrenta a un cambio demográfico que amenaza la continuidad de miles de actividades económicas
De cumplirse estas previsiones, en 2028 se registrarían cerca de 24.400 nuevas jubilaciones anuales más que en 2023, un incremento próximo al 44 % en apenas cinco años. Esta evolución refleja la salida progresiva de generaciones de profesionales que han desarrollado su actividad durante décadas y que, en muchos casos, se encuentran al frente de pequeños negocios y actividades tradicionales.
UPTA advierte de que las consecuencias de este proceso serán especialmente visibles en el pequeño comercio, la hostelería, los oficios profesionales y los municipios rurales, donde el envejecimiento de los titulares y las dificultades para garantizar el relevo generacional representan ya un problema para el mantenimiento de la actividad económica.
La organización considera que la evolución del trabajo autónomo no puede analizarse únicamente a través de las variaciones mensuales de afiliación. Es necesario tener en cuenta también las jubilaciones, las nuevas incorporaciones y las bajas de actividad para comprender cómo está cambiando la composición del colectivo y anticipar las consecuencias de una transformación que afectará especialmente a los territorios y sectores con mayores dificultades para encontrar profesionales que den continuidad a los negocios.
UPTA denuncia que las administraciones siguen haciendo oídos sordos ante una realidad imparable
UPTA España critica la falta de respuesta de las administraciones públicas ante un proceso demográfico que lleva años desarrollándose y cuyas consecuencias serán cada vez más evidentes. Mientras buena parte del debate público se concentra en las variaciones mensuales de afiliación, decenas de miles de autónomos alcanzan cada año la jubilación sin que se estén adoptando medidas suficientes para facilitar la continuidad de sus actividades económicas.
Para la organización, el problema no es que aumenten las jubilaciones, una consecuencia natural del envejecimiento de la población, sino la falta de previsión para afrontar sus efectos sobre el tejido productivo. Muchos de los negocios cuyos titulares se aproximan a la edad de jubilación son actividades viables que podrían continuar funcionando si existieran mecanismos adecuados para facilitar su transmisión a nuevos profesionales.
UPTA considera imprescindible impulsar políticas de relevo generacional que permitan identificar con antelación a los autónomos próximos a la jubilación, localizar posibles relevistas y establecer mecanismos de acompañamiento para garantizar la continuidad de estas actividades. La organización advierte de que la falta de planificación puede provocar el cierre de negocios que todavía tienen futuro, especialmente en los pequeños municipios, donde la desaparición de un establecimiento supone también la pérdida de servicios y oportunidades económicas para la población.
Eduardo Abad, presidente de UPTA España, señala que, “estamos ante un auténtico abismo demográfico para el trabajo autónomo. En 2023 se jubilaron unos 55.600 autónomos y en 2028 podríamos alcanzar los 80.000 anuales. Estamos hablando de cerca de 224.000 jubilaciones en solo tres años. Sin embargo, las administraciones siguen haciendo oídos sordos ante una realidad imparable. Parece que únicamente importa celebrar cuando aumentan las afiliaciones, mientras se ignora que decenas de miles de autónomos abandonan cada año su actividad por jubilación. Las jubilaciones no van a esperar a que las administraciones decidan tomarse en serio este problema”.
“Tenemos que anticiparnos, identificar los negocios que pueden continuar y facilitar que otros profesionales tomen el relevo. Los datos están encima de la mesa y el tiempo corre en nuestra contra. Lo verdaderamente irresponsable sería seguir mirando hacia otro lado mientras desaparece una parte fundamental de nuestro tejido productivo”, concluye Eduardo Abad.