• Mientras un autónomo con 30.000 € de rendimiento soporta un tipo medio efectivo cercano al 23–24%, los grandes grupos empresariales reducen su tributación efectiva a entornos del 10–12% gracias a deducciones y planificación fiscal.
  • Un autónomo con ingresos medios destina prácticamente uno de cada cuatro euros de su beneficio al pago del IRPF.

Madrid, 13 de febrero de 2026.- La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA España) denuncia la brecha fiscal estructural existente entre los trabajadores autónomos y los grandes grupos empresariales en nuestro país. La diferencia en el tipo medio efectivo (% cuota/base) puede alcanzar hasta 14 puntos porcentuales, consolidando una desigualdad en el esfuerzo tributario que penaliza a los pequeños negocios.

Mientras los autónomos tributan por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) bajo un sistema progresivo, las grandes corporaciones lo hacen a través del Impuesto de Sociedades, cuyo tipo nominal es del 25%, pero cuyo tipo efectivo real se reduce de forma significativa mediante deducciones y ajustes fiscales.

El ejemplo práctico que evidencia la diferencia

Un trabajador autónomo persona física tributa por tramos progresivos en el IRPF. Si tomamos como referencia un rendimiento neto anual de 25.000 euros, el cálculo del impuesto sería el siguiente:

12.450 € al 19% → 2.365,50 €
7.750 € al 24% → 1.860,00 €
4.800 € al 30% → 1.440,00 €

El total a pagar por ese trabajador autónomo sería 5.665,50 euros, lo que supone un tipo medio efectivo del 22,6% (% cuota/base). Es decir, un autónomo con ingresos medios destina prácticamente uno de cada cuatro euros de su beneficio al pago del IRPF. Si el rendimiento se sitúa en torno a los 30.000 euros anuales, el tipo medio efectivo se aproxima al 23–24%, consolidando una presión fiscal significativa para actividades económicas de pequeña dimensión.

En contraste, aunque el tipo nominal del Impuesto de Sociedades es del 25%, la aplicación de deducciones por I+D+i, amortizaciones aceleradas, compensación de pérdidas, doble imposición y otros incentivos fiscales, permite que el tipo efectivo real de los grandes grupos empresariales se sitúe en entornos del 10–12% sobre resultado contable. Esta diferencia pone de manifiesto una desigualdad estructural en la distribución del esfuerzo fiscal.

UPTA reclama al Gobierno una reforma fiscal estructural que reduzca el tipo medio efectivo que soportan los trabajadores autónomos, revise el sistema de deducciones aplicable a los grandes grupos empresariales y garantice un reparto más equitativo del esfuerzo tributario.

El presidente de UPTA España, Eduardo Abad, ha señalado que, “no podemos admitir que quienes desarrollan pequeñas actividades económicas soporten un tipo medio efectivo del 23%, mientras que grandes grupos empresariales puedan reducir su tributación real a cifras cercanas al 10%. Esta brecha fiscal castiga al pequeño negocio; la equidad tributaria es un principio básico de justicia económica”.