Madrid, 29 de diciembre de 2025.- UPTA España presenta su nuevo estudio, “Salud laboral y riesgos psicosociales en la Economía Social”, un informe que analiza de forma rigurosa las condiciones organizativas, económicas y estructurales que influyen en la salud mental y el bienestar de las personas trabajadoras autónomas vinculadas a este ámbito.
Este estudio, subvencionado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, examina cómo los riesgos psicosociales, a diferencia de los riesgos físicos tradicionales, se manifiestan de forma progresiva y acumulativa, generando impactos tanto en consecuencias psicológicas como físicas y sociales. La exposición prolongada a condiciones adversas puede derivar en estrés crónico, ansiedad, agotamiento emocional y deterioro general del bienestar.
El informe pone de relieve que el trabajo autónomo en la Economía Social combina una elevada implicación personal, autonomía organizativa y sentido de propósito social con una exposición significativa a factores de riesgo derivados de la sobrecarga de trabajo, la incertidumbre económica y la dificultad para delimitar la vida laboral y personal. Esta combinación genera un escenario complejo en el que la autonomía puede actuar como elemento protector, pero la responsabilidad directa sobre la sostenibilidad económica incrementa la vulnerabilidad frente al estrés.
Entre los principales riesgos identificados destacan el estrés laboral crónico, la sobrecarga cuantitativa y cualitativa, la inseguridad estructural respecto a los ingresos, el conflicto trabajo-vida personal y el aislamiento profesional. El estudio subraya además que la inseguridad económica actúa como un estresor transversal que intensifica el impacto del resto de factores.
Desde una perspectiva de género, el análisis evidencia que las mujeres autónomas presentan mayores niveles de conflicto entre trabajo y vida personal, mayor carga de cuidados y mayor riesgo de agotamiento emocional, como consecuencia de desigualdades estructurales persistentes No obstante, el estudio también identifica factores protectores propios de la Economía Social, como la participación democrática, la pertenencia a redes colaborativas y la identificación con valores sociales y comunitarios, que pueden actuar como elementos de resiliencia frente a la presión cotidiana.
Entre las principales conclusiones, UPTA España señala la necesidad de adaptar los modelos clásicos de prevención de riesgos laborales a la realidad específica del trabajo autónomo, promoviendo estrategias colectivas de prevención, servicios compartidos de apoyo psicosocial y la incorporación transversal de la perspectiva de género en las políticas públicas. El estudio concluye que avanzar en la prevención de los riesgos psicosociales no solo mejorará el bienestar individual, sino que contribuirá a fortalecer la sostenibilidad económica y social del conjunto del sector.
Eduardo Abad, presidente de UPTA España, señala que “la salud mental de las personas trabajadoras autónomas debe situarse en el centro de las políticas públicas. La Economía Social aporta valores y redes de apoyo que pueden ser un factor protector, pero es imprescindible reconocer que el estrés, la inseguridad económica y la sobrecarga son riesgos reales que requieren respuestas específicas y adaptadas al trabajo por cuenta propia”.